El reconocimiento será entregado el 9 de septiembre en Mendoza, en el marco de “Vivir Francia”, y distinguirá a Escorihuela Gascón, al Consorcio del emblemático Pasaje San Martín y al compromiso institucional de la Ciudad de Mendoza con la preservación de su patrimonio.
MENDOZA, septiembre de 2026. — Hay edificios que trascienden su función original para convertirse en verdaderos símbolos de una ciudad. Y hay nombres que, con el paso del tiempo, terminan formando parte indisoluble de la identidad de un territorio.
El próximo 9 de septiembre, Mendoza será escenario de un reconocimiento que reúne ambas dimensiones. AdbA-ACAPA —Art Déco Buenos Aires Argentina – Asociación Civil de Arte y Patrimonio Argentina— entregará el prestigioso Sello de Calidad Internacional AdbA a Escorihuela Gascón, en una ceremonia que tendrá como escenario al histórico Pasaje San Martín, una de las grandes piezas arquitectónicas de la capital mendocina.
La distinción se realizará en el marco de “Vivir Francia”, junto al Municipio de la Ciudad de Mendoza, y tendrá además un significado especial: el emblemático edificio cumple 100 años desde su creación, consolidándose como uno de los testimonios más relevantes de la modernidad arquitectónica que transformó a Mendoza durante las primeras décadas del siglo XX.
El reconocimiento cuenta con el aval de ICOMOS —Consejo Internacional de Monumentos y Sitios— y de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos (CNMSyLH), instituciones vinculadas a la protección, conservación y salvaguarda del patrimonio cultural.
Un reconocimiento que une vino, arquitectura y visión de futuro
La elección de Escorihuela Gascón no resulta casual. El sello busca poner en valor una misma filosofía que atraviesa dos de los grandes legados asociados a la figura de Don Miguel Escorihuela Gascón: la vitivinicultura y la arquitectura.
Fundada en 1884, la bodega representa una historia de innovación, identidad y permanencia estrechamente ligada al desarrollo vitivinícola de Mendoza. Cuatro décadas después, el Pasaje San Martín materializaría una visión similar desde la arquitectura.
Inaugurado en 1926, el edificio fue concebido como una expresión de modernidad y vanguardia tecnológica. Su construcción se convirtió además en un hito para Mendoza por sus características antisísmicas y por la incorporación de soluciones técnicas avanzadas para su época.
Así, el Pasaje San Martín puede ser entendido no solamente como una obra arquitectónica, sino como la prolongación de una determinada manera de comprender el progreso: mirar el territorio, incorporar innovación y construir pensando en el futuro.
El Pasaje San Martín, un siglo después
A cien años de su inauguración, el Pasaje San Martín conserva un lugar singular dentro del patrimonio urbano mendocino.
Su valor no reside exclusivamente en sus características arquitectónicas. También representa una etapa de profunda transformación de la ciudad y una concepción de la arquitectura como herramienta para expresar el espíritu de una época.
En ese sentido, el Sello AdbA reconoce especialmente el trabajo desarrollado para su preservación y puesta en valor, extendiendo la distinción al Consorcio del Pasaje San Martín, por su compromiso con la conservación del inmueble.
La celebración adquiere así una dimensión que va mucho más allá de la arquitectura: se trata de reconocer la decisión de una comunidad de propietarios y de las instituciones de proteger un patrimonio que continúa formando parte de la vida contemporánea de Mendoza.
Una historia de preservación que comenzó hace casi dos décadas
La consideración del Pasaje San Martín por parte de AdbA-ACAPA se inscribe en una trayectoria de trabajo que se remonta a 2007, cuando fue presentada la propuesta ganadora del Concurso Nacional de Anteproyectos Centro de Interpretación de Mendoza, organizado por el entonces Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia.
El proyecto fue desarrollado conjuntamente con el reconocido arquitecto Clorindo Testa, mientras que Pedro Marabini, actual presidente honorífico y miembro de la comisión directiva de AdbA-ACAPA, se encontraba al frente de aquella iniciativa institucional.
Aquella mirada pionera sobre el valor del edificio tendría posteriormente continuidad en el expediente administrativo N.º EE-21572-2022, presentado ante el Municipio en 2022.
La trayectoria evidencia que la valoración patrimonial del Pasaje San Martín no responde a una mirada coyuntural, sino a un proceso sostenido de reconocimiento de su importancia histórica, arquitectónica y cultural.
La ciudad que protege su memoria
En este contexto, AdbA-ACAPA también rendirá homenaje al Dr. Ulpiano Suárez, intendente de la Ciudad de Mendoza, en reconocimiento al compromiso institucional de la ciudad con la conservación de este patrimonio.
La distinción representa, en definitiva, una mirada sobre el desarrollo urbano que plantea una cuestión fundamental: ¿cómo avanzar hacia el futuro sin perder las huellas que explican quiénes somos?
La respuesta se encuentra, en buena medida, en la preservación activa del patrimonio.
Una ciudad que conserva sus edificios históricos no necesariamente mira hacia atrás. Por el contrario, puede convertirlos en plataformas desde las cuales proyectar una identidad contemporánea con mayor profundidad y autenticidad.
Tres principios que atraviesan un mismo legado
El Sello de Calidad Internacional AdbA identifica en Escorihuela Gascón y en el Pasaje San Martín tres conceptos fundamentales que atraviesan la obra de Don Miguel Escorihuela Gascón.
Interpretación del territorio y visión de futuro.
La capacidad de comprender las características de Mendoza y anticipar las necesidades de una ciudad en transformación se expresa tanto en la actividad vitivinícola como en la concepción arquitectónica del Pasaje San Martín.
Tecnología, innovación y excelencia.
La incorporación permanente de nuevas tecnologías aparece como un elemento común entre la evolución de la industria vitivinícola y las soluciones de ingeniería utilizadas en la construcción del edificio.
Custodia temporal.
La preservación implica asumir que el patrimonio no pertenece únicamente a una generación. Es una responsabilidad colectiva: recibirlo, protegerlo y transmitirlo en condiciones que permitan que continúe siendo significativo para quienes vendrán.
Patrimonio vivo, no memoria congelada
Quizás uno de los aspectos más relevantes de esta distinción sea precisamente su concepción del patrimonio como algo vivo.
Ni Escorihuela Gascón ni el Pasaje San Martín representan piezas congeladas en el tiempo. Ambos forman parte de una cultura que continúa evolucionando, donde tradición e innovación conviven permanentemente.
El vino, la arquitectura, la tecnología, el diseño y la identidad territorial confluyen así en una misma narrativa: la de una Mendoza que reconoce su historia, pero que también entiende que preservar no significa detenerse.
La entrega del Sello de Calidad Internacional AdbA, en el marco de “Vivir Francia Mendoza”, se convierte de esta manera en una celebración de la memoria y, al mismo tiempo, de la capacidad de proyectarla hacia el futuro.
A un siglo de la creación del Pasaje San Martín y a más de 140 años del nacimiento de Escorihuela Gascón, el reconocimiento recupera una idea esencial: las obras verdaderamente trascendentes son aquellas capaces de sobrevivir a sus creadores y continuar hablando con las generaciones futuras.
En Mendoza, ese diálogo entre pasado y futuro tendrá una nueva cita el 9 de septiembre, cuando el patrimonio, la arquitectura y la cultura vitivinícola se encuentren para celebrar un legado que continúa escribiendo su historia.







