PUNTA DEL ESTE / MALDONADO — Cuando la tarde comienza a declinar sobre la costa de Maldonado, el horizonte atlántico despliega una paleta de luces doradas y violetas que ha cautivado históricamente a poetas, artistas y viajeros de todo el mundo. En torno a este espectáculo natural, la península y sus balnearios vecinos han consolidado un circuito de hospitalidad de alto nivel donde la alta cocina marina, la coctelería botánica y el diseño exterior se fusionan para crear momentos memorables. Presentamos una cuidada selección de cinco enclaves y espacios gastronómicos recomendados para despedir la jornada en el este uruguayo.

1. Los acantilados de Punta Ballena: coctelería y alta cocina sobre el abismo rocoso
En la ladera oeste de la Sierra de la Ballena, las terrazas suspendidas sobre las rocas vivas regalan una de las panorámicas más imponentes de la Bahía de Maldonado y los cerros de Piriápolis. En este entorno arquitectónico único destaca el restaurante Las Terrazas en el Club Hotel Casapueblo, un espacio privilegiado para saborear cocina internacional y mediterránea con vistas directas al mar abierto y al ritual de la puesta de sol.
El circuito en la icónica escultura habitable se complementa con la clásica Taberna del Rayo Verde en Casapueblo, mientras que a pocos metros, en los bosques de Portezuelo, el restaurante y club de jazz Medio y Medio ofrece una atmósfera íntima que marida cocina marinera de autor con música en vivo bajo eucaliptos centenarios.

2. Playa Mansa y el perfil de la Isla Gorriti: el rito costero a pasos del agua
Para quienes buscan una experiencia donde las aguas mansas rompan suavemente a pasos de su mesa, la franja costera de la Playa Mansa ofrece terrazas abiertas durante todo el año. El referente indiscutido en la Parada 7 es I’marangatú Beach Club, reconocido por su cocina mediterránea de producto local —con especialidades como el tiradito de lenguado, arroces caldosos y chipirones a la plancha— en un deck panorámico orientado hacia la Isla Gorriti.
A su vez, en la zona portuaria de la península, el célebre restaurante Lo de Tere —distinguido en prestigiosas guías internacionales de gastronomía— brinda una experiencia de alta cocina que rinde homenaje a la pesca artesanal de captura del día y a los mejores vinos del departamento.
3. La desembocadura de La Barra: mística bohemia y tapeo costero
En el punto exacto donde las aguas del arroyo Maldonado se unen con las olas del océano Atlántico, el área de La Posta del Cangrejo y El Tesoro despliega una atmósfera relajada y bohemio-chic. Pequeños bistrós de playa y paradores de madera ofrecen el entorno ideal para compartir buñuelos de algas recién recolectadas, croquetas cremosas de corvina negra y copas de vino espumante servidas al aire libre en decks protegidos del viento marino.

4. Laguna del Sauce: sosiego campestre y vistas de altura
Hacia el interior de Maldonado, el entorno de la Laguna del Sauce propone una desconexión absoluta entre el bosque y el agua dulce. En lo más alto de las colinas, el restaurante panorámico de Hotel Las Cumbres ofrece una de las vistas más elevadas del este, ideal para disfrutar de su clásico servicio de té de autor, repostería artesanal o una copa de vino tinto de corte mientras el sol se oculta tras el espejo lagunar.
En las orillas de la laguna, los lodges y restaurantes rurales celebran la cocina a la leña, carnes maduradas a la brasa y productos orgánicos de estación en muelles privados que garantizan total privacidad.

5. La Mansa de José Ignacio: brasas sobre la arena dorada
En el extremo oriental de la comarca, la playa mansa del antiguo pueblo de pescadores conserva su encanto agreste y sofisticado. El punto de encuentro por excelencia es La Susana Beach Restaurant (de la colección Vik Retreats), situado directamente sobre la arena con vistas al faro.
Su propuesta rinde culto al «lujo descalzo» con fogones encendidos al atardecer, coctelería de autor con botánicos frescos, pescados enteros cocinados a la brasa de leña dura y postres tradicionales con dulce de leche de campo, creando el cierre perfecto para una jornada frente al mar.
Respaldado por el Ministerio de Turismo y la Intendencia de Maldonado, este circuito gastronómico reafirma que el atardecer esteño es una de las vivencias culinarias y paisajísticas más exclusivas del Cono Sur.











