Qué hacer en Turín: 10 experiencias entre palacios saboyanos, chocolate y las colinas del Barolo

Basílica de Superga sobre Turín al atardecer con los Alpes nevados de fondo

PUNTA DEL ESTE, 25 de octubre de 2026 (Prensa Estilo Punta) — Turín es la gran capital elegante del norte de Italia que muchos viajeros todavía no descubrieron. La antigua corte de los Saboya, primera capital del Reino de Italia, combina palacios barrocos declarados Patrimonio de la Humanidad, el museo egipcio más antiguo del mundo, kilómetros de pórticos, cafés históricos donde nació el gianduiotto y, a una hora de auto, las colinas del Barolo. Esta guía reúne diez experiencias imprescindibles y los datos prácticos para planear el viaje, justo cuando la ciudad enciende sus Luci d’Artista y se prepara para recibir las ATP Finals de tenis, del 15 al 22 de noviembre.

La puerta de entrada oficial es Turismo Torino e Provincia, el organismo de promoción de la ciudad, que centraliza horarios, entradas combinadas y la Torino+Piemonte Card para museos y transporte.

1. Subir a la Mole Antonelliana y recorrer el Museo Nazionale del Cinema

La cúpula interior de la Mole Antonelliana, donde funciona el Museo Nazionale del Cinema. Foto: Zairon / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La aguja de la Mole Antonelliana, de unos 167 metros, es el símbolo de Turín. Concebida en el siglo XIX por el arquitecto Alessandro Antonelli, hoy alberga el Museo Nazionale del Cinema, uno de los más importantes del mundo dedicados al séptimo arte, con su célebre Aula del Tempio, donde el público mira proyecciones recostado en reposeras rojas. Un ascensor panorámico de cristal atraviesa el vacío de la cúpula hasta el mirador, desde donde, en días claros, se ve el arco de los Alpes. Conviene reservar el ascensor con anticipación, porque su capacidad es limitada.

2. El Museo Egizio, el más antiguo del mundo dedicado a Egipto

Una de las salas del Museo Egizio, fundado en 1824. Foto: Gianni Careddu / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Fundado en 1824, el Museo Egizio es el museo más antiguo del mundo consagrado por completo a la cultura del antiguo Egipto y una de las colecciones más relevantes fuera de El Cairo. Su Galería de los Reyes, con esculturas monumentales de faraones y divinidades, y la tumba intacta del arquitecto Kha y su esposa Merit justifican por sí solas el viaje. Tras la renovación que acompañó su bicentenario, la visita requiere al menos medio día; la entrada con horario se compra en línea.

3. Piazza Castello y los Musei Reali

Piazza Castello y la Piazzetta Reale, el corazón del poder saboyano. Foto: Guglielmo di Rivoli / Wikimedia Commons (CC0)

Piazza Castello concentra la historia de la dinastía: el Palazzo Madama, el Palazzo Reale y, detrás, los jardines reales. El circuito de los Musei Reali une en un solo recorrido los apartamentos de gala del Palazzo Reale, la Armería Real, la Galleria Sabauda y la Biblioteca Real. Las residencias de la Casa de Saboya fueron inscritas por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en 1997.

4. Pasear bajo los pórticos hasta Piazza San Carlo

Piazza San Carlo, el «salón» de Turín, con sus iglesias gemelas. Foto: Benjamin Smith / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Turín se recorre a cubierto: más de una docena de kilómetros de pórticos permiten caminar del centro barroco a la estación de Porta Nuova sin mojarse. En el camino aparece Piazza San Carlo, conocida como el salón de la ciudad, con sus iglesias gemelas de Santa Cristina y San Carlo y la estatua ecuestre de Emanuele Filiberto. Via Roma y Via Lagrange reúnen las grandes firmas de moda y las vidrieras más elegantes.

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5. Bicerin y gianduiotto en los cafés históricos

El Caffè Al Bicerin, frente al santuario de la Consolata. Foto: Jorge Franganillo / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

La ciudad que convirtió el chocolate en un arte tiene ritual propio: el bicerin, un vaso pequeño con café, chocolate caliente y crema de leche, que se bebe sin revolver. Se sirve desde 1763 en el diminuto Caffè Al Bicerin y forma parte de la carta de los grandes cafés de época, como el Mulassano y el San Carlo, y de los salones de chocolatería de los pórticos. Para llevar, el souvenir obligado es el gianduiotto, el bombón de cacao y avellanas del Piamonte con forma de barca invertida, nacido en Turín en el siglo XIX.

6. La Reggia di Venaria, el Versalles de los Saboya

La Reggia di Venaria Reale y sus jardines, a las afueras de Turín. Foto: FrDr / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

A unos diez kilómetros del centro, la Reggia di Venaria Reale fue el pabellón de caza de la corte y hoy es una de las residencias reales más espectaculares de Europa. Su Galleria Grande, obra de Filippo Juvarra, deslumbra por la luz que entra por decenas de ventanales, y los jardines se extienden por decenas de hectáreas con fuentes, huertos y esculturas contemporáneas. Es ideal para una mañana completa, combinada con almuerzo en el borgo histórico de Venaria.

7. La Basílica de Superga y la vista de los Alpes

La Basílica de Superga, obra maestra de Filippo Juvarra. Foto: Paris Orlando / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Sobre una colina de 670 metros, la Basílica de Superga, también de Juvarra, guarda las tumbas reales de los Saboya y ofrece la mejor panorámica de Turín con los Alpes detrás. Se llega con el histórico tranvía de cremallera Sassi–Superga, una experiencia en sí misma. En el lugar se recuerda además la tragedia aérea de 1949 que costó la vida al legendario equipo del Grande Torino. El atardecer, cuando las cumbres se tiñen de rosa, es el momento ideal.

8. El Parco del Valentino y el Borgo Medievale

El Borgo Medievale, junto al río Po, en el Parco del Valentino. Foto: Fulvio Spada / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

A orillas del Po, el Parco del Valentino es el gran pulmón verde de la ciudad. Allí se levantan el Castello del Valentino, otra residencia saboyana hoy sede de la Facultad de Arquitectura del Politécnico, y el Borgo Medievale, una aldea fortificada recreada para la Exposición General Italiana de 1884. Un paseo al caer la tarde, siguiendo el río hasta los Murazzi, revela el lado más romántico de Turín.

9. El Lingotto: arte en la Pinacoteca Agnelli y la Pista 500

La antigua pista de pruebas de Fiat en el techo del Lingotto, hoy jardín. Foto: Gunnar Klack / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La antigua fábrica de Fiat del Lingotto, con su legendaria pista de pruebas sobre el techo, es hoy un emblema de reconversión urbana. Sobre la terraza, la Pinacoteca Agnelli exhibe la colección de Gianni y Marella Agnelli, con obras de Canaletto, Matisse, Picasso y Modigliani, en el «Scrigno» diseñado por Renzo Piano. La pista elevada se transformó en La Pista 500, un jardín suspendido con miles de plantas e instalaciones de arte contemporáneo, abierto al público.

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10. Escapada a las Langhe: Barolo y la trufa blanca de Alba

Los viñedos de las Langhe y el pueblo de Barolo, vistos desde La Morra. Foto: Megan Mallen / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

A poco más de una hora al sur, las colinas de las Langhe, inscritas por la UNESCO en 2014 junto con el Roero y el Monferrato como paisaje vitivinícola, son la tierra del Barolo y el Barbaresco. Pueblos como Barolo, La Morra y Serralunga d’Alba se recorren entre castillos y bodegas con visitas y degustaciones. En otoño, la Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba, que se celebra entre octubre y principios de diciembre, convierte a Alba en la capital mundial de este diamante gastronómico.

Cuándo ir: Luci d’Artista y las ATP Finals

Una de las instalaciones de Luci d’Artista, el festival de arte lumínico de Turín. Foto: Signonde / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La primavera y el otoño son las mejores estaciones para recorrer Turín y el Piamonte. Este otoño suma dos razones de peso: la 29.ª edición de Luci d’Artista, el festival que ilumina calles y plazas con 31 instalaciones de artistas contemporáneos, del 23 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027, organizada por la Ciudad de Turín y la Fundación Torino Musei; y las Nitto ATP Finals, el torneo que cierra la temporada del tenis masculino, del 15 al 22 de noviembre. Las fiestas de fin de año, con los mercados navideños y las luces encendidas, completan el calendario.

Cómo llegar

La estación Torino Porta Nuova, una de las dos grandes terminales ferroviarias de la ciudad. Foto: Trappy / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

Desde Sudamérica, lo habitual es volar a un gran hub europeo, como Roma, Milán, Madrid, París o Fráncfort, y conectar con el aeropuerto de Turín-Caselle, a unos 16 kilómetros del centro. Otra opción es aterrizar en Milán y tomar el tren de alta velocidad, que llega en alrededor de una hora a las estaciones de Porta Susa y Porta Nuova. Dentro de la ciudad, el metro, los tranvías y las caminatas bajo los pórticos bastan para moverse; para Venaria, Superga y las Langhe conviene un auto con chofer o excursiones organizadas.

Quien combine Turín con otras capitales europeas puede sumar nuestras guías Qué hacer en Lisboa y, para los amantes del vino, Qué hacer en Mendoza. Elegante, discreta y todavía lejos del turismo masivo, Turín es una de esas ciudades que se descubren con calma y a las que siempre se quiere volver.

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