Qué hacer en Bariloche: 11 experiencias para el verano entre lagos, cerros y bosques patagónicos

Vista aérea de Bariloche con lagos azules, bosques y cerros nevados de la cordillera

PUNTA DEL ESTE, 27 de octubre de 2026 (Prensa Estilo Punta) — San Carlos de Bariloche llega al verano austral con su versión más luminosa: días largos, lagos de agua transparente y bosques andinos que invitan a navegar, caminar y comer bien. La respuesta corta a qué hacer en Bariloche es simple: recorrer el Circuito Chico, subir a algún cerro con vista al Nahuel Huapi, navegar hasta Puerto Blest o la Isla Victoria y reservar al menos un día para el Tronador. Esta guía reúne las once experiencias que justifican el viaje entre diciembre y marzo.

La ciudad está dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, creado en 1934 y considerado el primer parque nacional de la Argentina, con más de 717.000 hectáreas entre las provincias de Río Negro y Neuquén. Esa condición explica buena parte de su encanto: la naturaleza no es un decorado, sino el centro de la experiencia.

1. El Circuito Chico, la postal clásica

Uno de los espejos de agua del Circuito Chico, el recorrido clásico entre lagos y bosques. Foto: Laurian Verré / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Es el recorrido de iniciación: un circuito de unos 60 kilómetros que parte del centro por la avenida Bustillo, bordea el Nahuel Huapi y regresa entre lagos menores, bahías y bosques de coihues. Puede hacerse en auto, en excursión o, para los más activos, en bicicleta. Las paradas obligadas son el Punto Panorámico, con vista a la península de Llao Llao, la Bahía López y el puente sobre el lago Moreno. Conviene hacerlo temprano, con la luz de la mañana sobre el agua.

2. Cerro Campanario, la vista más celebrada

La vista desde la cumbre del cerro Campanario sobre los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno. Foto: Hiroki Ogawa / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

A pocos minutos del Circuito Chico, una aerosilla sube en minutos hasta la cumbre del cerro Campanario. Desde la terraza se abre una vista de 360 grados sobre el Nahuel Huapi, el lago Perito Moreno, la península de San Pedro y la cordillera. Es, para muchos viajeros, la imagen que define a Bariloche, y en verano el atardecer allí arriba es un pequeño ritual.

3. Hotel Llao Llao, un ícono de la arquitectura patagónica

El Hotel Llao Llao, obra de Alejandro Bustillo, entre el lago y el bosque andino. Foto: Alexrebolledo / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Diseñado por Alejandro Bustillo e inaugurado en su versión actual en 1940, el Llao Llao se levanta sobre una colina entre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, frente al cerro López. Aun sin hospedarse, vale la pena acercarse para un té, un almuerzo o simplemente para contemplar su arquitectura de piedra y madera de ciprés. En Estilo Punta ya dedicamos una nota a la mística del Llao Llao y la obra de Bustillo.

4. Navegar a Puerto Blest y la cascada Los Cántaros

Puerto Blest, en el extremo occidental del Nahuel Huapi, rodeado de selva valdiviana. Foto: Fer3d / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Desde Puerto Pañuelo, junto al Llao Llao, parten las embarcaciones que navegan el brazo Blest del Nahuel Huapi hasta Puerto Blest, en el extremo occidental del lago. El paisaje cambia por completo: la humedad del límite con Chile da lugar a una selva valdiviana de helechos y musgos. En el camino se visita la cascada Los Cántaros, una sucesión de saltos de agua entre la vegetación, y desde allí puede continuarse hasta el lago Frías, la ruta del histórico cruce andino hacia Chile.

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5. Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes

El istmo de Quetrihué, puerta de entrada a la península que protege el Bosque de Arrayanes. Foto: SoleFabrizio / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La otra gran navegación lleva a la Isla Victoria, en el corazón del lago, y a la península de Quetrihué, donde el Parque Nacional Los Arrayanes, creado en 1971, protege un bosque único de arrayanes con ejemplares de más de 650 años y troncos color canela. El bosque también puede visitarse desde Villa La Angostura, a unos 80 kilómetros de Bariloche, combinando sendero y lancha.

6. Centro Cívico, calle Mitre y la ruta del chocolate

El Centro Cívico de Bariloche, con su torre del reloj de piedra y madera. Foto: Loco085 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

El Centro Cívico, conjunto de piedra y madera inaugurado en 1940 y declarado Monumento Histórico Nacional, es el punto de partida para recorrer el centro. Desde allí, la calle Mitre concentra las chocolaterías que dieron fama a la ciudad: degustar chocolate en rama, bombones y alfajores es parte del ritual barilochense. La escena gastronómica se completa con cervecerías artesanales, ahumados, trucha patagónica y cordero.

7. Cerro Otto y su teleférico

El teleférico del cerro Otto, que asciende sobre el bosque con vista a la ciudad y al lago. Foto: Dario Alpern / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

A cinco kilómetros del centro, el teleférico del cerro Otto asciende sobre el bosque hasta una cumbre con vista a la ciudad, al lago y al cerro Catedral. En la cima funciona una confitería giratoria que completa una vuelta lentamente, ideal para un café con panorama. En verano, los senderos del cerro son una opción accesible para caminatas de media jornada.

8. Cerro Catedral, también en verano

Las cumbres del cerro Catedral, con el Nahuel Huapi y la cordillera en el horizonte. Foto: Matiasmehdi / Wikimedia Commons (Public domain)

Conocido como uno de los grandes centros de esquí de Sudamérica, el cerro Catedral tiene una vida estival cada vez más intensa: medios de elevación abiertos para subir a contemplar los lagos, senderos de trekking hacia refugios de montaña como el Frey y circuitos de bicicleta de montaña. Los refugios, con su gastronomía sencilla y vistas extraordinarias, son una de las experiencias más auténticas de la Patagonia.

9. El Tronador y el Ventisquero Negro

El valle del Ventisquero Negro, al pie del cerro Tronador. Foto: Pilarmartindm / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La excursión al cerro Tronador, el pico más alto del parque, con más de 3.400 metros, es la jornada completa más espectacular de la temporada. El camino bordea el lago Mascardi y remonta el valle hasta Pampa Linda y el Ventisquero Negro, un glaciar cubierto de sedimentos que se desprende en pequeños témpanos oscuros. El nombre de la montaña proviene del estruendo de los desprendimientos de hielo.

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10. Colonia Suiza y su feria gastronómica

La capilla de Colonia Suiza, el poblado fundado por familias de origen suizo a orillas del lago Moreno. Foto: SoleFabrizio / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

A orillas del lago Moreno, Colonia Suiza conserva la huella de las familias de origen suizo que se instalaron en la región a fines del siglo XIX. Su feria artesanal y el tradicional curanto, cocido bajo tierra sobre piedras calientes, convierten la visita en un plan de mediodía perfecto, sobre todo los fines de semana de temporada.

11. La Ruta de los Siete Lagos

Un tramo de la Ruta de los Siete Lagos, entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes. Foto: Albasmalko / Wikimedia Commons (Public domain)

Para quienes disponen de más días, la Ruta de los Siete Lagos une Villa La Angostura con San Martín de los Andes a lo largo de la Ruta Nacional 40, entre los lagos Correntoso, Espejo, Escondido, Villarino, Falkner, Machónico y Lácar. Es una de las rutas escénicas más bellas del país y una extensión natural del viaje a Bariloche.

Cómo llegar y cuándo ir

El Nahuel Huapi y la cordillera nevada, postal de la temporada de verano en Bariloche. Foto: Elpiave / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Bariloche cuenta con el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria, con vuelos directos desde Buenos Aires y conexiones regionales; durante las temporadas altas suelen sumarse rutas desde otras ciudades de la región. El verano, de diciembre a marzo, es la época ideal para navegar, caminar y recorrer los lagos, con días largos y temperaturas templadas; febrero y marzo suelen ofrecer aguas más tranquilas y menos visitantes que enero. La información oficial de actividades y reservas en áreas protegidas se publica en el sitio de Parques Nacionales.

Con su combinación de naturaleza protegida, hotelería de montaña y una cultura gastronómica propia, Bariloche se consolida como el gran destino de verano de la Patagonia argentina y una escala perfecta para quienes, como en nuestra guía de Ushuaia, buscan el sur más espectacular del continente.

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