Qué hacer en Río de Janeiro: 10 experiencias entre el Cristo Redentor, el Pão de Açúcar y las playas de la Zona Sul

La playa de Copacabana y el morro do Leme, en Río de Janeiro

PUNTA DEL ESTE, 2 de noviembre de 2026 (Prensa Estilo Punta) — Qué hacer en Río de Janeiro tiene una respuesta que empieza en las alturas: subir al Cristo Redentor y al Pão de Açúcar, y desde allí bajar a sus playas, a los barrios bohemios de Santa Teresa y Lapa, al Centro histórico y a la selva que la ciudad conserva en su propio corazón. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2012 por sus paisajes cariocas entre la montaña y el mar, la Cidade Maravilhosa combina naturaleza, arquitectura, música y una vida de playa que no tiene equivalente en el continente.

Esta selección reúne diez experiencias imprescindibles, con datos prácticos para planificar el viaje, en vísperas de la temporada más intensa del año: el Réveillon en Copacabana y el Carnaval de 2027. El recorrido coincide con el último programa de Estilo Punta TV, grabado en la ciudad.

1. El Cristo Redentor, en la cima del Corcovado

Cristo Redentor en la cima del Corcovado
El Cristo Redentor, a 710 metros sobre el nivel del mar. Foto: Arturdiasr / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Inaugurado en 1931 y elegido en 2007 como una de las nuevas siete maravillas del mundo, el Cristo Redentor domina la ciudad desde los 710 metros del morro del Corcovado. La forma más clásica de llegar es el Trem do Corcovado, que parte de Cosme Velho y atraviesa la Floresta da Tijuca; también hay vans oficiales desde Copacabana y el Largo do Machado. Conviene comprar el horario con anticipación y subir temprano, cuando las nubes suelen despejarse y la luz sobre la bahía de Guanabara es más limpia.

2. El Pão de Açúcar en bondinho

Bondinho rumbo al Pão de Açúcar
El bondinho une la Praia Vermelha con el morro da Urca y el Pão de Açúcar. Foto: Diego Baravelli / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El Parque Bondinho Pão de Açúcar funciona desde 1912 y es uno de los teleféricos más antiguos del mundo. Un primer tramo sube desde la Praia Vermelha hasta el morro da Urca y un segundo, hasta la cima de 396 metros, con vistas a Copacabana, Botafogo, el Cristo y la entrada de la bahía. El atardecer es el momento más buscado: conviene llegar una hora antes de la puesta de sol para disfrutar la luz dorada y quedarse a ver encenderse la ciudad.

3. Copacabana y su leyenda

Playa de Copacabana hacia Leme
La curva de Copacabana, de cuatro kilómetros, vista hacia Leme. Foto: MTur Destinos / Wikimedia Commons (Public domain)

Los cuatro kilómetros de Copacabana, con el célebre calçadão de ondas blancas y negras y el paseo de la Avenida Atlântica proyectado por Roberto Burle Marx, siguen siendo el gran escenario carioca. Al amanecer, el Forte de Copacabana ofrece una vista tranquila de toda la playa y un café con historia; al atardecer, los quioscos de la orla se llenan para un agua de coco o una caipirinha. Frente al mar, el Copacabana Palace, inaugurado en 1923, conserva el aire de la época dorada del balneario.

4. Ipanema, Leblon y el aplauso del Arpoador

Ipanema y el morro Dois Irmãos
Ipanema, con el morro Dois Irmãos al fondo. Foto: Mteixeira62 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Ipanema y Leblon concentran la vida más sofisticada de la Zona Sul: playas con el perfil del morro Dois Irmãos al fondo, calles arboladas con tiendas de diseño brasileño, galerías y algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Al final de la tarde, el ritual es caminar hasta la Pedra do Arpoador, entre Ipanema y Copacabana, y sumarse al aplauso colectivo con que los cariocas despiden el sol sobre el océano.

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5. La Escadaria Selarón y la noche de Lapa

Escadaria Selarón
La Escadaria Selarón, revestida con azulejos de todo el mundo. Foto: Donatas Dabravolskas / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Entre Lapa y Santa Teresa, la escalera que el artista chileno Jorge Selarón revistió con más de 2.000 azulejos de decenas de países se transformó en una obra de arte urbano y en una de las imágenes más fotografiadas de Río. A pocos pasos, los Arcos da Lapa, el antiguo acueducto colonial del siglo XVIII, marcan la entrada a un barrio que de noche se vuelve el epicentro del samba y el choro en vivo.

6. Santa Teresa, el barrio de los artistas

Bonde de Santa Teresa
El bonde amarillo, símbolo del barrio de Santa Teresa. Foto: Henrique Freire / Wikimedia Commons (CC BY 2.0 br)

Encaramado sobre el Centro, Santa Teresa conserva casonas de comienzos del siglo XX, ateliers, pequeños hoteles con encanto y restaurantes con vista. El tradicional bonde amarillo, uno de los últimos tranvías históricos en funcionamiento en Brasil, permite recorrerlo desde el Largo da Carioca. Imperdibles: el Parque das Ruínas, con una de las mejores vistas de la bahía, y el Museu da Chácara do Céu, con su colección de arte moderno.

7. El Centro histórico y el Theatro Municipal

Theatro Municipal de Río de Janeiro
El Theatro Municipal, inaugurado en 1909 en la Cinelândia. Foto: Mike Peel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El Centro guarda el pasado imperial y republicano de la ciudad. El Theatro Municipal, inaugurado en 1909 e inspirado en la Ópera de París, ofrece visitas guiadas y una temporada de ópera, ballet y conciertos, como se reseñó en El Theatro Municipal de Río de Janeiro presenta su temporada lírica de primavera. En el mismo recorrido se suman la Biblioteca Nacional, el Real Gabinete Português de Leitura y la Praça XV, con el Paço Imperial.

8. El Museu do Amanhã y el Porto Maravilha

Museu do Amanhã en la Praça Mauá
El Museu do Amanhã, de Santiago Calatrava, frente a la bahía de Guanabara. Foto: Marcelo Martins Teixeira / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

La antigua zona portuaria renació como Porto Maravilha, un paseo peatonal frente a la bahía con murales monumentales y museos. Su ícono es el Museu do Amanhã, diseñado por Santiago Calatrava e inaugurado en 2015, dedicado a la ciencia y al futuro del planeta. Enfrente, el Museu de Arte do Rio (MAR) reúne arte brasileño y la historia visual de la ciudad.

9. La Floresta da Tijuca y el Jardim Botânico

Vista Chinesa en la Floresta da Tijuca
La Vista Chinesa, uno de los miradores de la Floresta da Tijuca. Foto: Daniel Athias / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Río tiene una de las mayores selvas urbanas del mundo: la Floresta da Tijuca, reforestada en el siglo XIX por orden imperial y hoy parque nacional, con cascadas, senderos y miradores como la Vista Chinesa y la Mesa do Imperador. A sus pies, el Jardim Botânico, fundado en 1808 por el príncipe regente Juan VI, despliega su célebre avenida de palmeras imperiales, orquidarios e invernaderos en un entorno de calma absoluta.

10. Atardeceres y vuelo libre en la Pedra Bonita

Vista desde la Pedra Bonita
Vista desde la Pedra Bonita, punto de partida de los vuelos en ala delta. Foto: Diego Baravelli / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Para una perspectiva distinta, la Pedra Bonita, en el macizo de la Tijuca, es el punto de partida de los vuelos biplaza en ala delta y parapente que aterrizan en la playa de São Conrado. Quienes prefieren tierra firme pueden subir a pie por un sendero corto hasta su mirador, uno de los más espectaculares de la ciudad, con la Pedra da Gávea y la Barra da Tijuca a los pies.

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Dónde comer: de la Colombo a la mesa carioca

Salón de la Confeitaria Colombo
El salón Belle Époque de la Confeitaria Colombo, fundada en 1894. Foto: Leandro Neumann Ciuffo / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

La Confeitaria Colombo, fundada en 1894, con espejos belgas y vitrales art nouveau, es la parada obligada para un café con pastéis de nata en el Centro. La cocina carioca se completa con la feijoada de los sábados, los botecos de Leblon y Botafogo, los frutos de mar frente a la bahía en Urca y una escena de alta cocina contemporánea que hizo de Ipanema, Leblon y el Jardim Botânico sus barrios preferidos.

Réveillon y Carnaval: las grandes citas del verano

Fachada del Copacabana Palace
La fachada del Copacabana Palace, frente a la Avenida Atlântica. Foto: Boaventuravinicius / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El 31 de diciembre, Copacabana recibe el Réveillon, una de las mayores celebraciones de Año Nuevo del mundo, con escenarios sobre la arena, fuegos artificiales sobre el mar y la tradición de vestir de blanco y saltar siete olas. Pocas semanas después llega el Carnaval: en 2027, el martes de Carnaval cae el 9 de febrero, y los desfiles de las escuelas de samba en el Sambódromo, diseñado por Oscar Niemeyer, conviven con cientos de blocos callejeros. Para ambas fechas, alojamiento y entradas se agotan con meses de anticipación; la información oficial se publica en Visit.Rio.

Cómo llegar y cuándo ir

Botafogo y el Pão de Açúcar
Botafogo y el Pão de Açúcar, una de las postales clásicas de la ciudad. Foto: Acediscovery / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

El aeropuerto internacional Tom Jobim (Galeão) recibe vuelos directos desde Buenos Aires y conexiones desde Montevideo y otras ciudades de la región; el Santos Dumont, junto al Centro, concentra los vuelos nacionales. El verano, de diciembre a marzo, es la temporada de playa y de las grandes fiestas, con temperaturas que superan con frecuencia los 30 grados; abril, mayo, septiembre y octubre ofrecen días templados, menos lluvias y precios más amables. Para combinar el viaje con otros destinos de la costa, Búzios y Angra dos Reis quedan a pocas horas por tierra, como se detalla en El Saint-Tropez brasileño: Búzios.

Entre la montaña y el mar, Río sigue siendo uno de los destinos más deseados de América del Sur: una ciudad que se descubre desde sus miradores, se vive en sus playas y se recuerda por su música, y que en el verano de 2027 vuelve a convocar a viajeros de toda la región.

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